Versos libres

Fin de ciclo

Este verano me puse a escribir. Quería reflexionar sobre mi etapa universitaria y todo lo que dio de sí. Luces y sombras. La reflexión se convirtió en un libro de de 32 páginas repartidas en ocho capítulos. Me desahogué, encaré algunos fantasmas, reflexioné sobre aspectos de mi vida que hasta entonces había pasado por alto. Y también llegué a la conclusión de que debía cerrar este blog.

Cuando creé La bitácora empolvada tenía 21 años, acababa de regresar de mi erasmus en Lille y soñaba con trabajar en un periódico. Hoy, cuatro años y más de 150 entradas después, apenas me reconozco en aquel chaval. No sé si he madurado, lo que tengo claro es que soy muy distinto. Por tanto, ya no tiene mucho sentido mantener un proyecto ideado por y para mi yo de entonces.

Por muy extraño que parezca, últimamente me sentía forastero en mi propio blog. Tantos cambios de diseño y de secciones respondían a mi deseo de mantenerlo con vida. Ha sido inútil. Creo que, más que reflejar mi voz, mostraba mis contradicciones. La bitácora empolvada se convirtió en una especie de portafolios anárquico sin continuidad ni hilo conductor. Justo lo que nunca quise. Como sabéis, la mejor manera de no decir nada es hablar de todo.

Han pasado cuatro años, pero siento haber cumplido muchos más. En todo este tiempo he vivido cuatro ciudades y habré visitado una veintena. He pasado por dos universidades y cinco puestos de trabajo. De entre todos ellos, me quedo con la redacción de EL ESPAÑOL y las aulas del colegio Santo Tomás de Villanueva de Granada. En el extremo opuesto se encuentra VOZITAL MEDIA.

También noto que me he vuelto parco en palabras. Quizás porque he desarrollado cierto pudor para hablar de mí. Puede que tenga algo que ver el descubrir el escaso valor de las opiniones, así como la irrelevancia de casi todas las noticias que consumimos. Antes pensaba que quienes hablaban de todo estaban bien informados. Hoy me parecen charlatanes.

Creedme, no hay tristeza en estas líneas. Tampoco dolor. Más bien me siento aliviado. Ser uno mismo todo el tiempo agota. Además, cada una de nuestras posesiones nos acaba esclavizando tarde o temprano, incluidos los dominios web y las bitácoras digitales.

Lo que más lamento es dejar colgadas a las personas que me leían con regularidad. Por si les sirve de consuelo, las entradas de la categoría Libros y escritura pasarán a este otro blog, menos pretencioso y más cálido. A su vez, intentaré reciclar mis Crónicas del Gachi en medios de comunicación locales. No prometo nada.

Hora de cerrar. Gracias por seguirme y hacerme aprender tanto durante este tiempo. Se hizo lo que se pudo. Os garantizo que seguiré escribiendo, aunque no aquí.

Fue un placer. Hasta la próxima.

adios goku

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Libros y escritura

‘La botella de Bukowski’ o la importancia del viaje

La semana pasada terminé La botella de Bukowski, de Rafael Ruiz Pleguezuelos. Editada maravillosamente por Tempestas, la novela relata el viaje de Juan Navarta, aspirante a escritor y admirador del padre del realismo sucio, hasta el París de finales de los setenta. Allí se da de bruces con la vida bohemia y todas sus contradicciones. Pero también acaba cumpliendo su objetivo real, que como bien sabéis, nunca coincide con lo que teníamos en mente.

978849437356Intuyo que toda Literatura está hecha de un material difuso pero sólido. De miradas perdidas en paseantes solitarios. De reproches a destiempo o de palabras que nunca se dijeron. De ideales rotos, de sueños cumplidos, de la estrecha relación entre ambos.

La botella de Bukowski puede parecer una novela sin pretensiones. No hay saltos temporales, cambios de voz ni ningún otro recurso arriesgado. Sin embargo, o precisamente por eso, su esencia me parece totalmente literaria. Su autor nos recuerda que un viaje no lo hace el destino, sino la interpretación que hacemos de él cuando ya estamos de vuelta. Y en una época de consumo masivo y escasa reflexión viene muy bien recordarlo.

Como lector, francófilo y juntaletras aficionado, he disfrutado con el libro desde que lo empecé. Me ha transportado a París, capital cultural y espiritual de una Europa incipiente y a la vez en ruinas. También a 1978, año en el que todo parecía posible.

La botella de Bukowski deja buen sabor. Quizás porque muestra mucho más de lo que dice. Por ejemplo, que la Estética nunca sustituirá a la Ética. O que madurar no tiene por qué resultarnos agradable, aunque siempre merecerá la pena. Si estáis de acuerdo significa que esta novela también ha sido escrita para vosotros. Que la disfrutéis.

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Crónicas del Gachi

La gran oportunidad del patrimonio minero

El pasado 22 de septiembre participé en la V edición de la ruta nocturna Minas de Luna Llena. El recorrido comenzaba en la estación de Madrid y acababa en las minas de Los Lores, con parada en la Plaza del Ayuntamiento.

En cada descanso, un grupo de teatro amateur amenizaba la velada con una pequeña representación, ambientada en la Linares del siglo XIX. Una ciudad muy desigual e injusta, aunque bastante más próspera y cosmopolita que la actual, todo hay que decirlo.

El evento estuvo muy bien organizado. Apenas una decena de voluntarios pudo dirigir sin incidencias a un grupo de más de mil personas. Yo al menos tengo muy claro que repetiré. Y si todavía no conocéis la actividad, aprovecho para invitaros a descubrirla.

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Momento de la ruta. Imagen: Archivo.

Linares no me parece una ciudad especialmente bella. Basta con dar una vuelta por Úbeda, Baeza o los pueblos de la Sierra de Cazorla para establecer una odiosa comparación en la que saldremos perdiendo.

Sin embargo, pocas ciudades tienen la suerte de contar con un patrimonio minero tan vinculado a su historia reciente. Además, me consta que son muchos los voluntarios que se esfuerzan por preservarlo y darle visibilidad.

En primer lugar, me gustaría agradecérselo. Al Colectivo Proyecto Arrayanes, a la asociación de vecinos Los Sauces. A Voluntarios por el Patrimonio Minero. Al I.E.S Santa Engracia y al área de Turismo del Ayuntamiento. Y a todos los que deberían estar y no he mencionado. Nunca es fácil organizar actividades de cara al público, menos aún tal y como está la ciudad. Chapeau. 

Mi segundo propósito es invitaros a la reflexión. No entiendo de Economía ni de Administración Pública, mas intuyo que las minas, otrora fuente de la riqueza, podrían estar relacionadas con la recuperación -económica y anímica- de nuestra ciudad. Deporte, naturaleza, turismo, teatro, conciertos, literatura… creo que hay un gran filón por explotar. Y que en algunos casos hasta resultaría rentable.

El patrimonio minero nos recuerda al pasado de Linares. Sería bonito que nuestro futuro también estuviera vinculado a él. Chimeneas, pozos y cabrias; símbolos de una ciudad que aprendió a reinventarse. Ojalá redescubramos pronto la manera de hacerlo.

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Versos libres

Yuste y la juventud europea

Hace poco asistí a un curso de verano sobre Identidad Europea, Cultura y Educación. Lo organizaba la Academia Europea e Iberoamericana de Yuste en el Monasterio de San Jerónimo, uno de los tantísimos parajes con encanto de la preciosa Extremadura.

En apenas cinco días me dio tiempo a conocer a personas muy distintas, unidas todas ellas por su deseo de aprender. Aunque el perfil-tipo era el de una mujer joven y universitaria, allí también había hueco para maestros jubilados, doctorandos procedentes de Haití o emprendedores septuagenarios. Nadie parecía estorbar. Además, el ambiente que se respiraba era muy sano. Se podía discrepar con naturalidad y ningún participante se consideraba superior a otro, tentación habitual en el mundo académico.

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Monasterio de San Jerónimo de Yuste. Fuente: Archivo.

En contra de lo que afirman cuñados y magazines digitales amarillentos, en Yuste comprobé lo bien preparadas que pueden estar las nuevas generaciones, más cosmopolitas y con menos prejuicios que cualquiera de las anteriores. Pero hay algo que me inquieta, y es a dónde va toda esa gente una vez da el salto al mundo laboral.

Tengo la impresión que algunos de esos perfiles nunca abandonan el ámbito universitario, autorreferencial y desconectado de su entorno (quien lo probó lo sabe). Otros tantos acaban plegándose a lo que las empresas buscan, diluyendo su personalidad en el ego de un jefe incompetente. También están los que, desengañados ante la meritocracia, se afilian a partidos políticos y lo utilizan en provecho propio. Y por último encontramos a quienes hacen la maleta rumbo al extranjero para nunca más volver. No sé cuál de las cuatro opciones me resulta más triste.

Para cambiar la situación quizá debamos trasmutar nuestros valores. Conceder más importancia a la conversación, al buen trato personal y a todo aquello que hoy llamamos “calidad humana” en detrimento de la titulitis o de la picaresca, dos caras de una moneda cada vez más devaluada. Conllevará cierto tiempo. Pero, tras mi paso por Yuste, me he vuelto un poco más optimista. Quizás haya más gente de la que pensamos dispuesta a dar el paso. Si no me creéis, preguntad a vuestros jóvenes.

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Participantes del curso. Fuente: Academia Europea e Iberoamericana de Yuste.

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