Versos libres

La miseria de la titulitis

Ninguno de mis abuelos estudió una Licenciatura. En su época, muy pocos podían hacerlo. No obstante, ambos leían el periódico a diario y casi siempre tenían a mano un libro. Además, uno y otro sabían conversar y disfrutaban compartiendo tiempo y vida con sus allegados.

Hoy, damas y caballeros con el currículo hipertrofiado por másteres, cursos y diplomas muestran sin pudor su analfabetismo. Analfabetismo no solo intelectual, sino también social y emocional. Podemos verlo en jefes demasiado mandones o en los escritores y periodistas que no leen. En docentes sin empatía o en esos padres tan egocéntricos.

vic3b1eta-2_rr_web-__ajrv3

Viñeta de Ruarodriguez.

El problema no está en no saber, sino en no sentir la necesidad de aprender. En España acabamos de descubrir que varios políticos añadieron méritos ficticios a sus respectivos expedientes. Como era de esperar, la falsedad de unos la utilizaron otros como arma arrojadiza. Sin embargo, la pertinente reflexión todavía no ha visto la luz.

Creo que estamos dejando escapar una gran oportunidad para cuestionar muchas cosas. La función de la cultura en una sociedad en la que todo se compra y se vende. Un sistema educativo que fomenta la competitividad en detrimento de la curiosidad o el compañerismo. Por qué digerimos antes la mentira que la derrota. Cuándo empezó toda esta mierda.

Una buena forma de romper esta dinámica sería quitarse méritos. No presumir de todo lo que sabemos ni de lo que hemos hecho. Decir “no lo sé” de vez en cuando. Hablar un poco menos y escuchar un poco más. Lo más probable es que perdamos caché y algunos followers. Pero ganaremos algo que recibe múltiples nombres y que nos ayudará a vivir mejor. Según mi experiencia, así arrancan todos los cambios que merecen la pena.

Anuncios
Estándar
Versos libres

Cambios

Cambiar es necesario. A menudo encontramos excusas para no hacerlo, casi todas relacionadas con la falta de tiempo. En realidad, el inmovilismo está vinculado al orgullo, por eso nos cuesta más pedir perdón que comprar otro coche.

Han transcurrido dos años desde que dejé atrás la “etapa universitaria”, esa misma en la que los más privilegiados nos dedicados en exclusiva a estudiar. Una vez fuera del campus, me llama la atención lo diferente que se ve todo. En mi caso, la creencia de que todo era posible para los que trabajan duro ha mutado en un pesimismo más sosegado y menos ingenuo, también llamado “pragmatismo”.

5616332196_3011b16983_b

Por ejemplo, ya no soy tan optimista con respecto a internet y a las redes sociales. Tampoco creo que el periodismo sea el mejor oficio del mundo. Cada vez dudo más acerca de las ventajas de emprender, así como de las intenciones de quienes animan a ello a jóvenes recién salidos de la facultad y sin un duro. Ni siquiera sabría ubicarme en el espectro político contemporáneo, aunque siga pensando parecido.

Pero no todo son malas noticias. Tras haberme cruzado a unos cuantos, cada vez se me da mejor distinguir entre la multitud las voces de los charlatanes. Conozco un poco más los problemas de mi entorno, de tal forma que la mayoría de los debates mediáticos me parecen frívolos y estériles. He descubierto Rick y Morty y a los Dire Strains. Y sobre todo, he encontrado a personas que con unos minutos de conversación son capaces de animar la peor de las semanas. Os aseguro que esto último no tiene precio.

No sé a qué me dedicaré el día de mañana. Solo prometo que, de ahora en adelante, me leeréis más a menudo por aquí y menos por Twitter y Facebook. Poco a poco irán llegando más cambios. Como diría cualquier antagonista decimonónico, “pronto recibirán noticias mías”. Feliz comienzo de semana.

 

Estándar
Abono de preferente

Elogio del sueño manchego

Manuel Moreno ‘Rizos’ es un entrenador de fútbol natural de Linares. Tras dirigir con notable éxito al Huétor Tajar y al Huétor Vega, la temporada pasada aceptó el reto del Atlético Mancha Real, uno de los equipos más humildes y a la vez más competitivos del grupo IX de la Tercera División.

Hace unos días, Javier Esturillo entrevistó a Rizos en La Contra de Jaén. Lejos de ensalzar el oportunismo o la suerte, el míster valoraba actitudes como la constancia o el deseo de aprender algo nuevo cada día. Su discurso recordaba al llamado sueño americano, solo que más social, menos pretencioso y validado por los hechos: tras un comienzo irregular, los verdes se proclamaron subcampeones de la segunda vuelta de la liga. Y en un país de pelotazos inmobiliarios, másteres falsificados e influencers ociosos me parece un mensaje muy transgresor, dicho sea de paso.

Sesión de entrenamiento del Atlético Mancha Real. Fuente: lacontradejaen.com

A la directiva del Atlético Mancha Real no parece importarle que varios de sus rivales cuenten con más recursos, mejores plantillas o técnicos más experimentados. Han optado por centrarse en el proceso en vez de en los resultados. O como le comentaba Rizos a Esturillo, en “ir semana a semana en vez de partido a partido”.

El fútbol actual tiende a los opuesto. Presidentes, periodistas y aficionados repiten aquello de “los resultados mandan” para justificar cualquier decisión impulsiva. El problema de vender tu alma al diablo es que te llaman desalmado, y con razón. Sin embargo, los manchegos lo entendieron a tiempo: ningunear a tus profesionales nunca está justificado, se gane o se pierda. Un proyecto siempre empieza por los cimientos. Lo otro se llama chapuza.

El grupo IX de la Tercera División española está muy parejo; creo que los verdes lo tendrán difícil para estar arriba. Precisamente por eso, que acabaran entre los cuatro primeros me parecería una noticia estupenda para el fútbol. Ojalá en toda la provincia se imitara el modelo de gestión del Atlético Mancha Real. Y no solo me refería al aspecto deportivo, que también.

*Artículo publicado en Lacontradejaén el 26 de agosto de 2018

 

Estándar