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Linares Deportivo: Fuego y cenizas

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Alineación del Linares en el estadio Gran Canaria. Foto vía udlaspalmas.net.

Una ciudad, un club, unos colores. En la era de la globalización, la tradicional consigna balompédica carece por completo de sentido; los grandes equipos, al igual que las grandes empresas, operan a lo largo y ancho del globo sin importar su lugar de origen. No obstante, durante las temporadas 2005-2006 a 2007-2008 la localidad andaluza de Linares navegó a contracorriente. Casi todos los aficionados al fútbol se declaraban hinchas del equipo local, el Club Deportivo Linares, por aquel entonces en el grupo IV de la 2ª División B. De tal forma que Atlético, Athletic, Sevilla, Betis pero sobre todo Real Madrid y Barcelona pasaron a un segundo plano. Y como veremos a continuación, la situación no era para menos.

Capitaneaba aquella armada un viejo conocido de las aficiones de Granada, Oviedo, Almería y Sporting: Pedro Pablo Braojos. Había llegado en el último tercio de la temporada 2004-2005 a modo de “apagafuegos”. Y como hiciera en el club de Gijón algunos años antes, encadenó una serie de buenos resultados que le permitieron salvar la categoría y ganarse la confianza de la directiva y la afición.

En las temporadas venideras, Braojos dirigió un equipo caracterizado por combinar en su justa medida a viejas glorias del fútbol profesional con avezados peloteros curtidos en la tan ingrata división de bronce. Algunos jugadores que vistieron la elástica azulilla aquellos años fueron “la Gaviota” Catanha (internacional con España tras brillar en el Málaga y Celta), el delantero argentino Gabriel “El Tanque” Bordi (ex del Nápoles, Granada o Sporting de Braga), el internacional senegalés y ahora en la Premier Mohamed Diamé (quien explotó al año siguiente en las filas del Rayo Vallecano) , José María Cidoncha, zaguero que tras pasar por Valladolid, Almería o Málaga colgó sus botas en Linares, o los porteros Moso (Zaragoza, Nástic, Albacete…) y Manu Arroyo (ex del Getafe).

El ambiente de los domingos por la tarde en el viejo Estadio Municipal de Linarejos era una fiesta, en especial durante las fases de ascenso a Segunda A o en el derbi frente al máximo rival de la provincia: el histórico Real Jaén. Uno y otro encarnaban dos maneras de ver el fútbol; los capitalinos eran un equipo de jóvenes canteranos abrumados por la presión de la tradición, muy presente en el recuerdo de sus aficionados más longevos; la escuadra azulilla, en cambio, aspiraba a hacer historia con una tropa que, debido a su veteranía, se hallaba de vuelta de todo y le jugaba de tú a tú a cualquiera. Atenas y Esparta.

La rivalidad a veces trascendía de lo deportivo, razón que alertó más de una vez a la Policía (para desgracia de los que tan solo queríamos disfrutar del espectáculo). El caso es que en los derbis de máxima rivalidad poco importan el contexto y las circunstancias. Cualquier cosa podía pasar, y entre Linares y Jaén, mineros y lagartos respectivamente, se dieron casi todos los resultados posibles.

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Lance de un Linares-Jaén. Foto vía nievesmoreno.blogia.com

La fortuna, musa caprichosa, no acompañó a la escuadra azulilla en las fases de ascenso a la división de plata. La temporada 2005-2006 superaron en la primera eliminatoria al Badalona, que se había proclamado campeón de liga en su grupo. El partido de vuelta, en tierras catalanas, tuvo una connotación social muy importante, pues varios hijos y nietos de inmigrantes linarenses y andaluces en general acudieron al campo a animar al Linares, aparte de los cientos de desplazados que llegaron desde Andalucía.

El triunfo a domicilio de los azulillos no solo fue deportivo, sino también simbólico: aquella era la victoria de los millones de inmigrantes andaluces que muy a su pesar se vieron obligados a abandonar su tierra natal hace décadas. No hubo suerte frente a la U.D Las Palmas. Tras un partido intenso en Linarejos, la vuelta se decidió en el Gran Canaria: triunfo amarillo con invasión de campo incluida. Aquella vez les salió bien.

Al año siguiente fue el Racing de Ferrol quien acabó con el sueño azulillo. Los gallegos se habían impuesto 2-0 en A Malata, en una eliminatoria que parecía ya sentenciada tras el partido de ida. No obstante, a punto estuvo de obrarse el milagro: el Linares igualó la eliminatoria forzando la tanda de penaltis, que tras los fallos de Chico y Cidoncha, se la llevaron los ferrolanos. Al menos, las aficiones se hermanaron, como también lo hicieron al año siguiente con la del Zamora C.F. Aquella eliminatoria sí que parecía favorable tras el empate a uno en el Ruta de la Plata, pero los castellanos se impusieron en Linarejos.

La temporada posterior todo se desmoronó: varios jugadores salieron del club al no aguantar los impagos, la directiva abandonó el barco tras no conseguir que el Ayuntamiento les construyese un nuevo estadio ni subvencionara la deuda contraída, eso sí, poco después de no haber renovado a Braojos. Y si bien los resultados hubieran permitido al equipo salvar la categoría, no lo hicieron las finanazas. El Club Deportivo Linares desapareció para ser refundado en categorías provinciales. Idéntica suerte que la del Linares Club de Fútbol a finales de los ochenta, escuadra en la que militaron los ilustres Manolo Preciado y Rafa Benítez. La historia volvía a repetirse cual teoría del eterno retorno de Nietzsche.

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Manolo Preciado en su etapa azulilla. Foto vía ideal.es

El Linares arriesgó, su directiva se endeudó y afición lo pagó caro. Algunos de sus máximos rivales de entonces, tales como Granada, Córdoba, Sevilla Atlético (también el Real Jaén) sí que pudieron alcanzar la gloria e incluso permanecer en ella. Sin duda alguna, el mayor error de aquellos años fue descuidar la cantera, que debería ser la piedra angular de todo proyecto deportivo. Y tal vez, confiar demasiado en una junta directiva ajena a la historia del club y a la ciudad, incapaces de ver más allá de la óptica del beneficio.

En fin, dicen que solo de errores se aprende. Tras varios ascensos consecutivos y tres temporadas consolidándose en lo alto de la Tercera División, el equipo, refundado como Linares Deportivo, espera volver a dar el salto a la división de bronce. No obstante, no todo fueron sombras en la temporada 2008-2009, la última del Linares en el fútbol profesional. Aquel año le ganamos al Jaén.

*Publicada en Los Otros 18 el 24 de marzo de 2015.  

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