Crónicas del Gachi

La ciudad sin miedo

El pasado 17 de mayo, jueves y laborable, entre 20.000 y 30.000 linarenses salieron a la calle. Pidieron lo de siempre: trabajo, futuro y ninguna mentira más. Volvieron a señalar la irresponsabilidad de los políticos. Y qué queréis que os diga: a mí tampoco me dan lástima. Creo que se han ganado a pulso esa hostilidad. Unos más que otros, también es cierto.

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La manifestación, a la altura del Paseo de Linarejos. Fuente: archivo.

Hay cosas que no me gustan de mi ciudad. El desprecio por el arte y la cultura, la ausencia de autocrítica o esa mentalidad provinciana salpicada de cuñadismo, por ejemplo. Sin embargo, su capacidad de movilización y su espíritu de lucha imperecedero hacen que me sienta muy orgulloso de haber nacido allí. Y episodios como las dos manifestaciones convocadas por la plataforma Todos a una por Linares me obligan a expresarlo en público.

En su obra maestra Daredevil: Born Again, el guionista de cómic Frank Miller afirmó que “un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo”. La sentencia también vale para Linares, una ciudad que tocó fondo y con poco que perder que va encarando sus complejos y temores. He ahí el primer paso para vencerlos.

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Escena de ‘Daredevil: Born Again’ (Frank Miller)

El 14S y el 17M indican el comienzo de una nueva época. Una época alérgica a la palabrería y al marketing electoral, en la que los hechos se impondrán a la propaganda y sin apenas margen de error. Más de un cargo público apoltronado cómodamente en su sillón debería tomar nota.

En apenas un año se celebran elecciones municipales. Si algo hay seguro es que a cualquier partido le resultará muy difícil alcanzar la mayoría absoluta. Tocará pactar, dialogar y limar asperezas. Y si gentes tan distintas han sido capaces de caminar #TodosAunaPorLinares hasta en dos ocasiones, lo mínimo que se debe exigir a la corporación municipal es que esté a su altura.

Comenta en su blog el periodista Antonio Agudo que “segundas partes casi siempre han sido buenas. Ahí están El Quijote y El Padrino”. Tiene razón. Al igual que muchos de mis paisanos, no descarto que esta trilogía deba cerrarse frente al sevillano palacio de San Telmo. Pronto lo sabremos. Sea como fuere, gracias otra vez, Linares, por no resignarte a morir.

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Momento de la manifestación del 17 de mayo en Linares. Fuente: @localosgatos2

*Artículo publicado en Lacontradejaén el 23 de mayo de 2018

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Linares Deportivo: Fuego y cenizas

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Alineación del Linares en el estadio Gran Canaria. Foto vía udlaspalmas.net.

Una ciudad, un club, unos colores. En la era de la globalización, la tradicional consigna balompédica carece por completo de sentido; los grandes equipos, al igual que las grandes empresas, operan a lo largo y ancho del globo sin importar su lugar de origen. No obstante, durante las temporadas 2005-2006 a 2007-2008 la localidad andaluza de Linares navegó a contracorriente. Casi todos los aficionados al fútbol se declaraban hinchas del equipo local, el Club Deportivo Linares, por aquel entonces en el grupo IV de la 2ª División B. De tal forma que Atlético, Athletic, Sevilla, Betis pero sobre todo Real Madrid y Barcelona pasaron a un segundo plano. Y como veremos a continuación, la situación no era para menos.

Capitaneaba aquella armada un viejo conocido de las aficiones de Granada, Oviedo, Almería y Sporting: Pedro Pablo Braojos. Había llegado en el último tercio de la temporada 2004-2005 a modo de “apagafuegos”. Y como hiciera en el club de Gijón algunos años antes, encadenó una serie de buenos resultados que le permitieron salvar la categoría y ganarse la confianza de la directiva y la afición.

En las temporadas venideras, Braojos dirigió un equipo caracterizado por combinar en su justa medida a viejas glorias del fútbol profesional con avezados peloteros curtidos en la tan ingrata división de bronce. Algunos jugadores que vistieron la elástica azulilla aquellos años fueron “la Gaviota” Catanha (internacional con España tras brillar en el Málaga y Celta), el delantero argentino Gabriel “El Tanque” Bordi (ex del Nápoles, Granada o Sporting de Braga), el internacional senegalés y ahora en la Premier Mohamed Diamé (quien explotó al año siguiente en las filas del Rayo Vallecano) , José María Cidoncha, zaguero que tras pasar por Valladolid, Almería o Málaga colgó sus botas en Linares, o los porteros Moso (Zaragoza, Nástic, Albacete…) y Manu Arroyo (ex del Getafe).

El ambiente de los domingos por la tarde en el viejo Estadio Municipal de Linarejos era una fiesta, en especial durante las fases de ascenso a Segunda A o en el derbi frente al máximo rival de la provincia: el histórico Real Jaén. Uno y otro encarnaban dos maneras de ver el fútbol; los capitalinos eran un equipo de jóvenes canteranos abrumados por la presión de la tradición, muy presente en el recuerdo de sus aficionados más longevos; la escuadra azulilla, en cambio, aspiraba a hacer historia con una tropa que, debido a su veteranía, se hallaba de vuelta de todo y le jugaba de tú a tú a cualquiera. Atenas y Esparta.

La rivalidad a veces trascendía de lo deportivo, razón que alertó más de una vez a la Policía (para desgracia de los que tan solo queríamos disfrutar del espectáculo). El caso es que en los derbis de máxima rivalidad poco importan el contexto y las circunstancias. Cualquier cosa podía pasar, y entre Linares y Jaén, mineros y lagartos respectivamente, se dieron casi todos los resultados posibles.

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Lance de un Linares-Jaén. Foto vía nievesmoreno.blogia.com

La fortuna, musa caprichosa, no acompañó a la escuadra azulilla en las fases de ascenso a la división de plata. La temporada 2005-2006 superaron en la primera eliminatoria al Badalona, que se había proclamado campeón de liga en su grupo. El partido de vuelta, en tierras catalanas, tuvo una connotación social muy importante, pues varios hijos y nietos de inmigrantes linarenses y andaluces en general acudieron al campo a animar al Linares, aparte de los cientos de desplazados que llegaron desde Andalucía.

El triunfo a domicilio de los azulillos no solo fue deportivo, sino también simbólico: aquella era la victoria de los millones de inmigrantes andaluces que muy a su pesar se vieron obligados a abandonar su tierra natal hace décadas. No hubo suerte frente a la U.D Las Palmas. Tras un partido intenso en Linarejos, la vuelta se decidió en el Gran Canaria: triunfo amarillo con invasión de campo incluida. Aquella vez les salió bien.

Al año siguiente fue el Racing de Ferrol quien acabó con el sueño azulillo. Los gallegos se habían impuesto 2-0 en A Malata, en una eliminatoria que parecía ya sentenciada tras el partido de ida. No obstante, a punto estuvo de obrarse el milagro: el Linares igualó la eliminatoria forzando la tanda de penaltis, que tras los fallos de Chico y Cidoncha, se la llevaron los ferrolanos. Al menos, las aficiones se hermanaron, como también lo hicieron al año siguiente con la del Zamora C.F. Aquella eliminatoria sí que parecía favorable tras el empate a uno en el Ruta de la Plata, pero los castellanos se impusieron en Linarejos.

La temporada posterior todo se desmoronó: varios jugadores salieron del club al no aguantar los impagos, la directiva abandonó el barco tras no conseguir que el Ayuntamiento les construyese un nuevo estadio ni subvencionara la deuda contraída, eso sí, poco después de no haber renovado a Braojos. Y si bien los resultados hubieran permitido al equipo salvar la categoría, no lo hicieron las finanazas. El Club Deportivo Linares desapareció para ser refundado en categorías provinciales. Idéntica suerte que la del Linares Club de Fútbol a finales de los ochenta, escuadra en la que militaron los ilustres Manolo Preciado y Rafa Benítez. La historia volvía a repetirse cual teoría del eterno retorno de Nietzsche.

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Manolo Preciado en su etapa azulilla. Foto vía ideal.es

El Linares arriesgó, su directiva se endeudó y afición lo pagó caro. Algunos de sus máximos rivales de entonces, tales como Granada, Córdoba, Sevilla Atlético (también el Real Jaén) sí que pudieron alcanzar la gloria e incluso permanecer en ella. Sin duda alguna, el mayor error de aquellos años fue descuidar la cantera, que debería ser la piedra angular de todo proyecto deportivo. Y tal vez, confiar demasiado en una junta directiva ajena a la historia del club y a la ciudad, incapaces de ver más allá de la óptica del beneficio.

En fin, dicen que solo de errores se aprende. Tras varios ascensos consecutivos y tres temporadas consolidándose en lo alto de la Tercera División, el equipo, refundado como Linares Deportivo, espera volver a dar el salto a la división de bronce. No obstante, no todo fueron sombras en la temporada 2008-2009, la última del Linares en el fútbol profesional. Aquel año le ganamos al Jaén.

*Publicada en Los Otros 18 el 24 de marzo de 2015.  

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Crónicas del Gachi

Apuntes culturales a quemarropa

Este año gasté mucho dinero en la Feria del Libro. O mejor dicho, lo invertí. Pero no en la de Linares, sino en la de Granada, una de las más importantes de España. La de mi ciudad, en cambio, ha retrocedido respecto al año anterior: del Paseo de Linarejos ha pasado a concentrarse en la Plaza del Ayuntamiento. Esto es, de Mestalla al Ciutat de València.

Uno de los principales indicadores de desarrollo es la salud cultural. La de Linares languidece. No hay dinero ni trabajo, tampoco interés por nada. La espiral de desasosiego acaba devorándolo todo. Los jóvenes, embrutecidos por el ambiente, se ven obligados a dejar de serlo o a emigrar. Todo eso se nota.

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Feria del libro en la plaza del Ayuntamiento. Fotografía de Ángela Hidalgo.

Por supuesto, hay excepciones. Cineptos, CreArte, los festivales de Literatura Fantástica Tártarus y de Cine No Visto, los colectivos vecinales, las asociaciones culturales y de tiempo libre. En definitiva: aquellos que crean comunidad en esta sociedad narcisista. Pero me da la sensación de que todos nadan a contracorriente. Puede que se marchen dando un portazo si su ciudad no les reconoce. Y con “reconocer” no me refiero a dar palmaditas en el hombro ni a elogiar ante un micrófono.

Ya somos una localidad pobre y arruinada. No nos convirtamos además en un rebaño de borregos. Cultivemos nuestra sensibilidad y permitamos cultivarla. Mientras esa llama no se apague, podremos sobrevivir a un invierno que está siendo demasiado largo. Por el momento, como diría Antonio Machado, solo cabe esperar otro milagro de la primavera.

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Versos libres

José María Íñigo, símbolo eterno

Ha muerto José María Íñigo. Lo anunció Pepa Fernández en No es un día cualquiera, programa radiofónico en el que también participaba. Tuve la suerte de verlos en directo cuando visitaron Bailén, hace ya unos cuantos años.

Al enterarme de la noticia me he sentido más viejo y más solo. Me sucede cuando se van de repente esos símbolos que creíamos eternos. Como Constantino Romero. Como Forges.

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José María Iñigo. (Foto: Wikimedia Commons).

Amable y gruñón, popularmente sabio, cosmopolita “del mismo Bilbao”, el periodista de bigote de morsa y aspecto bonachón presidía los recuerdos televisivos y radiofónicos de generaciones de españoles.

A José María Íñigo le debemos la consolidación de la música pop en nuestro país. También varios momentos estelares de la pequeña pantalla, como el episodio de Uri Geller en Directísimo. Sin duda, su gran mérito fue colorear la televisión de una España estancada en el blanco y negro.


En días como estos, tengo la sensación de que el mundo es un lugar peor y bastante más triste. Será que nos hacemos mayores.

En fin, hasta siempre, leyenda. Y gracias por tantas horas de compañía.

D.E.P.

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Viñeta de Puebla (Foto: @jmpuebla).

 

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