Crónicas del Gachi

Poesía y música entre libros

En todas las ciudades hay negocios en los que gastar duele menos y a los que gusta volver. Negocios cálidos, que acogen, como la librería Entrelibros de Linares, donde el pasado 13 de abril mi paisano Andrés Ortiz Tafur presentó su poemario Mensajes en una botella que estoy acabando.

El acto comenzó con algunos minutos de retraso, que el público aprovechó para adquirir la obra y abarrotar el local. Rondaban las ocho de la tarde y la librería parecía un pub. La música no tardaría en llegar, pero primero tocaba hablar de poesía.

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Andrés Ortiz Tafur (izquierda) y Teresa Martín, presentados por Javier Soler/ Foto: Entrelibros.

Mensajes en una botella que estoy acabando está prologado por el celebérrimo Andrés Neuman, pertenece a la colección Juancaballos de Poesía y lo edita la Fundación Huerta de San Antonio, auténticos héroes sin capa oriundos de Úbeda. El libro supone “un canto al fracaso”, en palabras del propio Tafur.

Arrancaron. “Mi infancia es un sábado por la mañana, en un Renault 8, camino de Úbeda; y el resto de mi vida, un balcón al que ya no se asoma nadie”, escupió el autor como dedicatoria o declaración de intenciones. Poco importaba.

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Ortiz Tafur y Teresa Martín/ Foto: Entrelibros.

Teresa Martín Ruiz dinamizaba el evento. Se habló mucho, quizás de más: literatura, redes sociales, política, campo y ciudad. La gente quería saber y también preguntó. No hubo grandilocuencia en las respuestas del escritor; he ahí un punto a favor de su libro.

Pasaban de las nueve de la noche cuando Javier Caracuel primero y Carlitos Hojas después musicalizaron algunos versos. Un cóctel poderoso y arriesgado que volvió a salir bien, como demostraban las caras de los presentes. Para qué añadir nada.

 

 

 

 

Finalmente llegó la hora de las firmas y dedicatorias, ese momento en el que los compradores disfrutamos más que el autor. Así concluyó una víspera de fin de semana diferente a las demás.

Nunca me gustó el trato que la Cultura recibe en Linares. Para muchos, con y sin poder, los artistas siguen siendo unos “vagos y maleantes” y la lectura se reduce a “un pasatiempo como otro cualquiera”. No obstante, que un viernes a última hora una librería se llenara de gente, de versos y de música (en ese orden y sin alcohol de por medio) me da esperanza.

Quizás sea hora de mimar a los jóvenes. También a esos jóvenes con más de cuarenta tacos, como Andrés Ortiz Tafur, que presentó su primer poemario en su ciudad natal pese a la ingratitud con la que trata a sus profetas.

Ahora nos toca a los lectores. Por el precio de un par de cubatas podemos degustar Mensajes en una botella que estoy acabando. Yo ya tengo mi ejemplar y no dudaré en utilizarlo. Larga vida a la poesía.

Poesía5

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