Versos libres

Ricardo Rossetto: amigo y maestro

Llegó como todos los que marcan una época: sin ser esperado, con mucha ilusión y ganas de trabajar, dispuesto a aprender y a enseñar todo cuanto le diese tiempo. La temporada anterior había sido oscura: ambiente viciado en el vestuario, malos resultados y continuas lesiones que me generaban una angustia perpetua. Llegué a plantearme cambiar de club. O incluso colgar las botas. Para qué seguir, cuando lejos de disfrutar, cada partido era un tormento. Suerte que no lo hice.

Mi autoestima se encontraba en caída libre, pero en los pocos meses que coincidimos, él me permitió no solo disfrutar con el fútbol, sino que volviera a sentirme futbolista. Ahora sé que una cosa es impensable sin la otra.

A su alrededor conformó un bloque de peloteros talentosos, cada uno con una posición y unas condiciones muy diversas. Y creó un equipo. Donde nunca lo hubo, y donde tal vez nunca vuelva a haberlo. O al menos, tan cohesionado como esta temporada.

Barcelona's coach Pep Guardiola and his players take part in the first training session at Joan Gamper training Camp

Me enseñó, con más ejemplos que palabras, que cada posición en el campo es imprescindible. Y que, precisamente por ser diferentes, todos hemos de complementarnos en el terreno de juego. Que los éxitos de un compañero son también los nuestros, y que no somos rivales, sino camaradas. También que los futbolistas de otras escuadras son igual de profesionales y dignos, aunque su salario sea inferior y levanten menos títulos. No todos han tenido la misma suerte u oportunidades, y jamás podremos reprochárselo.

Pero sobre todo, me hizo ver que si estoy aquí haciendo esto es porque me lo merezco. Al igual que la gran mayoría de mis compañeros. Y que aunque siempre podamos mejorar, tenemos que creérnoslo un poco y continuar luchando, saliendo a ganar cada partido. Todo sea por nuestros padres, que tanto sacrificaron para que pudiésemos llegar hasta aquí. O por la ilusión de esos niños que, como nosotros no hace tanto, sueñan con dedicarse al fútbol el día de mañana. A veces, ni la mejor mentalidad te salva de la derrota. Pero el caso contrario es imposible; el mundo nunca perteneció a los que presumen de mediocres ni a los que, en nombre de la niebla, desprecian la luz del sol.

Es muy difícil encontrar buenos maestros. Casi tanto como buenos amigos. En los últimos meses tuve la suerte de convivir con uno de cada, encarnados en una misma persona. Pero los ciclos se acaban. Sí, ya lo sabíamos desde el inicio del campeonato, pero aún así fue igual de duro ponerle el punto final. Además, la temporada aún no ha acabado, y todo lo que el míster construyó puede echarse a perder si no mantenemos la atención ni la intensidad necesaria.

¿Cumplí con sus expectativas? No me toca a mí decirlo. Al menos lo intenté, tanto en la cancha como en el vestuario. Y lo seguiré haciendo. Por el bien de todos nosotros, y como el más grato de los homenajes a su figura, pelearé cada balón en juego para que el equipo siga ahí arriba y seamos capaces de levantar este título liguero. Nos lo merecemos. Además, también es mi último año defendiendo los colores de esta camiseta. Seguramente, la temporada que viene ni siquiera juegue en esta liga.

¿Inquietud? Mucha, para qué decir lo contrario. Pero también ilusión. Creo que mi paso por esta categoría me ha curtido lo suficiente para afrontar nuevos desafíos. Y que, a pesar de las proclamas de los agoreros, o tal vez gracias a ellas, sigo creyendo que lo mejor, tanto en mi carrera como en la vida-que no dejan de ser una sola cosa- está por llegar. Merece la pena pensar así. Él también lo hacía.

tumblr_l7ex45miga1qcfawd

Y efectivamente, este no era un texto sobre fútbol. No soy Xavi Hernández, ni me estaba refiriendo a Pep Guardiola. Ni siquiera soy del Barça. Ruego que me disculpéis si ofendí o engañé a alguien, esta vez no era mi intención. Hablaba, en clave de metáfora balompédica, del Periodismo, de todo lo que han dado de sí estos últimos meses  y de la persona que lo ha hecho posible. Cuyo equipo es el Palmeiras F.C, aunque siempre prefirió el baloncesto. Mi imaginación no da para tanto, al menos por ahora.

De qualquer forma, obrigado per tudo, Ricardo Rossetto. Até nosso próximo encontro em São Paulo.

12341504_1078558392174548_8827843439725240442_n

Anuncios
Estándar
Libros y escritura

El eco del maestro Umberto

Ha muerto Umberto Eco. Fue un intelectual italiano contemporáneo conocido por sus artículos de opinión, sus tratados de Semiología, Arte y Filosofía y, sobre todo, por ser el autor de El nombre de la rosa, la novela ambientada en la Edad Media que catapultó su fama en el resto del mundo. A los culturetas de turno les toca hacer cómo que están tristes, aunque no hayan leído nada (ni de él ni de nadie) en la vida. Yo más bien estoy preocupado. Se nos acaba de ir un partisano de la Cultura, que optó por hacerse entender en lugar de destacar, sin un ápice del elitismo que caracteriza a la intelectualidad occidental.

5aee98d540c0fd2c25f2852c9844fbf66adca508

Para Umberto Eco la Cultura era una, sin distinción entre la alta y la baja. Consideraba a la humanidad entera parte de su público, y la definía como algo más que la suma de meros espectadores. No excluía, por la sencilla razón que no le gustaba sentirse excluido.Tampoco se especializó en nada concreto, violando así el primer mandamiento del mundo contemporáneo.

Voy a ser sincero: de Umberto Eco solo había leído artículos de opinión y ensayos, aparte de numerosas entrevistas, varias de ellas en formato digital o audiovisual. Si conozco El nombre de la rosa fue por la adaptación cinematográfica que  en 1986 realizó Jean-Jacques Annaud, con Sean Connery como protagonista. Muy recomendable, por cierto. No me considero hijo de su obra. Mas creo que tenía algo que convendría recordar para siempre: su actitud. La lucidez individual al servicio del pueblo, como herramienta para construir una sociedad mejor.

No le tembló la voz para denunciar lo que el llamaba la macchina del fango, esto es, el proceso por el cual los medios de comunicación crean noticias de la nada con el único propósito de desprestigiar y ensuciar nombres propios, cayendo en la calumnia y en la difamación si fuera oportuno. Os suena, ¿verdad?

Entre sus preocupaciones se encontraban también la de la función de la universidad, el futuro del Periodismo, los peligros de Internet, la apatía de los jóvenes hacia la lectura o la histeria colectiva en una época globalizada en la que somos incapaces de entendernos con nuestro vecino. Cuestiones sobre las que nunca está de más pararse a pensar.

Italia, por suerte, mantiene una gran reserva de intelectuales críticos e incómodos, herederos de su esplendoroso legado cultural, que mantendrán vivo el eco de la voz de Umberto. De nosotros depende, en cierto modo, extender- o divulgar, como hubiese dicho él- esa actitud guerrillera hacia los poderes establecidos y la masa atomizada, aunque siempre inclusiva y tolerante respecto al prójimo. No será fácil. Porque como él mismo afirmó, no todas las verdades están hechas para todos los oídos.

En fin, a los que aquí seguimos nos toca continuar luchando. Grazie per tutto, maestro. 

Estándar
Libros y escritura

Frases de “Suicidios ejemplares” (Enrique Vila-Matas)

“Hay un momento en la vida en que a uno se le ofrece la oportunidad de vencer para siempre la timidez”.

“Huyes de la plenitud”.

“Fue una sensación extraña porque, al ver a aquel niño viejo herido profundamente por mis palabras, descubrí que había frases que no eran inocentes, por muy huecas de contenido que parecieran; había frases que poseían, a veces sin saberlo uno, agresividad”.

“Como si estuviéramos pensando en todos aquellos que, alejados de todas las miradas, habían perpetrado el movimiento solitario y habían conocido la única plenitud posible, la plenitud suicida”.

“Dicen que la nostalgia es la tristeza que se aligera”.

“A la muerte le siente bien la tristeza leve de una severa espera”.

“Era una casa que se había abandonado a sí misma”.

“Había, además, entre nosotros una corriente de mutua simpatía y la estimulante solidaridad de los desgraciados”.

“Esta vida para qué”.

“En el fondo, todo está en perfecto y triste orden”.

“Hasta que llegó aquel día, el día precisamente de su jubilación, siempre le había horrorizado la idea de llegar a tener éxito en la vida”.

“De pronto, una noche, muertos ya todos, Anatol comprendió que estaba solo, completamente solo en el mundo, y notó esa sensación de extravío que se siente cuando, en el camino, nos volvemos atrás y vemos el trecho recorrido, la vía indiferente que se pierde en un horizonte que ya no es el nuestro”.

“Cada vez se glorifica menos el arte y más al artista creador; cada vez se prefiere más al artista que a la obra. Es triste, créeme”.

“Yo siempre amé la discreción, el feliz anonimato, la gloria sin fama, la grandeza sin brillo, la dignidad sin sueldo, el prestigio propio”.

“Hay personas que siempre se encuentran bien en otro lugar”.

“Escucho el oleaje mientras siento que toda la tarde cabe en una mirada, en una sola mirada de sosiego. Aunque a mí solo me atrae la muerte, debo reconocer que me encuentro bien aquí, en Port del Vent, tan cerca de la vida. Estoy bien aquí, en mi tierra y junto al mar, del que nunca debí alejarme tanto.[…] Siento ante él una sensación de libertad, probablemente engañosa, pero a tener en cuenta: la ilusión de vivir”.

suicidios_ejemplares-vilamatasenrique-9788490624227

“Algo muy parecido al amor, que también es en el fondo una gran pregunta y algo tan directo e ingenuo como extremadamente peligroso”.

“Hay en la actitud de Victoria ante la muerte una profunda y admirable serenidad, como si sospechara que lo más importante, tal vez lo único que realmente cuenta en la vida, sea prepararse para morir con dignidad”.

“No te cierres el camino de la libertad. Si te place, vive; si no te place, estás perfectamente autorizado para volver al lugar donde viniste”.

“En los días impares, le ahogaba mucho la vida. En los días pares, la vida le parecía un cuchillo sin hoja al que le falta un mango”.

“Nunca es tan sabrosa la fruta como cuando se pasa; el mayor encanto de la infancia se encuentra en el momento en que termina”.

“Porque no sé sabes que la muerte es la verdad del amor, del mismo modo que el amor es la verdad de la muerte”.

“Era como si pequeños trozos o fragmentos de su memoria se estuvieran desprendiendo de su frente y pudiera asistirse al insólito espectáculo de ver cómo allí mismo, en aquellos precisos instantes, su mente se iba vaciando en público, lentamente se iba quedando en blanco, desposeída trágicamente de todo recuerdo”.

“Qué días aquellos que uno camina sin saber que el tiempo camina con nosotros”.

“Le explico en qué consiste el parapente. Le digo que es una variante del ya de por sí fascista ejercicio de dejarse caer, así porque sí, sobre los pueblos tranquilos”.

“Fernando era uno de esos tristes que de tarde en tarde se sienten de pronto responsables de nuestro nefasto pasado. Y, claro está, se hunden como nadie”.

“No hay una sola tempestad que se parezca a otra. Todas las tormentas son terriblemente singulares”.

top_gr_364

Enrique Vila-Matas. Foto via notodo.com

Traducida a 35 idiomas, la obra del barcelonés Enrique Vila-Matas encierra un universo narrativo propio. Un lujo que pocos autores, ya sean de ayer o de hoy, pueden permitirse. Suicidios ejemplares consiste en una colección de cuentos cuyos protagonistas se plantean la salida de este mundo, meta que ninguno logra alcanzar. Curiosamente, es una de los libros que más me ha despertado las ganas de vivir, acaso la única función de la Literatura.

Estándar
Libros y escritura

Titiriteros, ruido y neo-mojigatos

El Arte no tiene por qué ser transgresor, pero tiene todo el derecho. No debe forzosamente estar politizado, ni encerrar un mensaje más o menos claro o contundente, si bien su propia naturaleza se lo permite. Porque la expresión es inconcebible si no tenemos nada que decir. Y porque para que fluyan las ideas, las opiniones y las historias ha de existir un clima de libertad. Esto es, ausencia de miedo a que te repriman por lo que piensas, dices o haces. Aunque molestes. Aunque estés equivocado. Aunque creas que te falta el talento para ello.

La detención de uno titiriteros en el madrileño barrio de Tetuán el pasado sábado 7 de febrero supuso un duro golpe a los cimientos de la civilización occidental. Apelando a un principio se justificó la ausencia de otro, derribándose con brusquedad uno de los principales rasgos de nuestra cultura común europea: la crítica social a través del teatro, que con tanto acierto plasmaron en sus obras Sófocles, Shakespeare, Lope de Vega o Molière.

Es evidente que este cuento no es inocente y que su trama contiene fallos. Títeres desde abajo no era una compañía convencional ni para el gran público. Estaban relacionados con grupos anarquistas autogestionados, como afirma este artículo de El Mundo. También podemos deducirlo si leemos su página web. Y la obra La bruja y don Cristóbal. A cada cerdo le llega su San Martín probablemente no resultaba adecuada para niños. Los propios artistas lo avisaron al comienzo de la representación, según otro artículo de eldiario.es. No tendrían que haber sido contratados para un espectáculo presentado como “infantil”.

Pero alguien lo hizo, y ese alguien, con un cargo en el Ayuntamiento de Madrid, debería, por de pronto, asumir su responsabilidad. “Fue un error, sentimos las molestias, no volverá a ocurrir”. Nada más (ni nada menos). Y si la alcaldesa, doña Manuela Carmena, considerase oportuno realizar cambios en su equipo de gobierno, también tendría todo el derecho. Pero aplicar legislación anti-terrorista a una banda de titiriteros por una pancarta que una de las marionetas luce en un determinado momento del espectáculo (según los autores, a modo de crítica) chirría mucho.

img_7149

Integrantes de la compañía “Títeres desde abajo”// Foto via: titeresdesdeabajo.blosgspot.es

Los  artistas fueron detenidos, y sus armas (las marionetas) requisadas. Puede que la obra fuera de mal gusto y violenta, pero eso no es un delito. Tampoco lo es la proyección de esas pelis de acción en las que ganan los malos (o en las que los supuestos buenos hacen gala de una moralidad cuestionable), la edición de revistas en las que de destripa la privacidad de famosos que no hacen nada por la humanidad o la producción y distribución de pornografía entre adultos, tan denigrante para la mujer. Pero en una sociedad que presume de madura, democrática y plural, hemos de tolerarlos.

El quid de la cuestión puede que se halle en que no distinguimos las nociones de tolerancia y respeto. Toleramos el error, respetamos al semejante.  No hay que considerar como “arte” toda “obra cultural”; de hecho, empleamos muy a la ligera el primer término. Pero sí hemos de permitir que exista, en el ambiente y contexto adecuados. Y que otros puedan disfrutar con ellas. 

Además, La bruja y don Cristóbal ya había sido representada. Si mal no recuerdo, en un centro social que también era el local de la CNT de Granada, ciudad donde se fundó Títeres desde abajo. Acudieron varios menores con sus padres, y no se registraron incidencias de ningún tipo. Y no creo que el público madrileño sea muy distinto del granadino ni que la actuación haya diferido en demasía. Sí, en cambio, el trato mediático que se ha dado a uno y otro acontecimiento. A saber por qué.

No me gustan las poses. Ni las de los neo-mojigatos que apelan a la dignidad de las víctimas del terrorismo, ni la de los pseudo-libertarios que sacralizan su libertad de expresión, que no la de los demás. Ambos son ejemplos del  hombre-masa de Ortega y Gasset, tan nocivos en esta globalizada época de redes sociales interconectadas, ruido y distorsión.

Cualquier opinión sincera y razonada me parece digna de expresarse en público, aunque no coincida con la mía. El partisanismo visceral e irracional, en cambio, desmerece cada postura. No obstante, en mi obligado esfuerzo de mirar un poco más allá, hay algo que me preocupa. Y no es otra cosa que esa histeria colectivizada, de carácter totalitario y prohibicionista. Siempre en el nombre del Bien, de la buena educación o de los Derechos Humanos, tócate los cojones (sí, acabas de leer “cojones”).

Me inquietan las muletillas que se jodan, se lo merecen, así aprenderán. El pensar que cualquier castigo es liviano para aquel que no piense como nosotros y no sea de los nuestros, aunque la situación roce lo esperpéntico. Lo escandaloso del asunto de los titiriteros radica en la arbitrariedad a la hora de aplicar las leyes, un hecho que cuestiona la solidez del Estado de Derecho y la más que ausente separación de poderes en este país. He aquí el drama que nadie percibe.

Igual de preocupante me parece que el pueblo reclame más control, sanciones y prohibiciones sobre sí mismo. Que se recojan firmas para ilegalizar un partido o una bandera, que escribamos cartas a nuestro periódico habitual pidiendo la destitución de tal o cual columnista y que justifiquemos las posibles agresiones que pueda recibir un periodista o un político por situarse al otro lado de nuestra trinchera. También que se prohíba a determinados músicos dar conciertos por el contenido de sus letras, o que se quiten de los planes de estudio escolares a autores de enorme talento, pero con opiniones impopulares hoy en día.

Todo aquello encierra un principio muy oscuro y perverso: que sean otros, no nosotros, quienes hagan el esfuerzo de pensar y discernir entre lo que está bien y lo que no. Ideas y opiniones prefabricadas, en una época en la que pensar libremente ha pasado a ser un problema porque estamos demasiado ocupados. Me pregunto qué otras causas merecen más la pena que el ejercicio de la libertad, aunque prefiero no saber la respuesta.

 “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida” dijo el gran Miguel de Cervantes por boca de Don Quijote. Siglo XVII. Qué bien les vendría a la reciente plaga de (pos)modernillos consultar, de vez en cuando, la biblioteca de sus padres.

Yo solo espero, si no es mucho pedir, poder seguir haciendo teatro , escribir y conversar libremente, pasándomelo bien y sin miedo a acabar en la cárcel. Tal y como lo he hecho hasta ahora. Por favor. Os aseguro que no siempre es fácil.

Gracias de antemano.

Freedom Forever by katsh

 

Estándar