Entrerraíles (I): una manera diferente de viajar

Afirmaba Manu Leguineche, referente obligado de todos los soñamos con convertirnos en reporteros, que la manera más rápida y fácil de encontrarse con uno mismo era dar la vuelta al mundo. En todoterreno, llegó a precisar. A falta de medios, pero compartiendo el mismo fin, no me lo pensé dos veces cuando mi amiga y compañera de fatigas Claudia Sorbet me propuso hacer una ruta Interraíl por Europa, desde Milán a Sarajevo.

Como era de esperar, la experiencia mereció la pena con creces. Viajar, que no hacer turismo, es una manera eficaz y eficiente de descubrirnos y descubrir la pequeña parte del mundo que nos rodea. No es ninguna contradicción; como animales sociales, solo aprendemos sumergidos en un contexto, no aislados del mundo (aunque algunos maestros insistan en lo contrario).

Por el momento, a modo de aperitivo (que no sirven para otra cosa que acrecentar el hambre) ofreceré una serie de recomendaciones. Espero que os animen a mover el culo.  Ahí van:

  • Viajar es gastar dinero. Asúmelo. A menos que vayas de viaje de negocios (que no creo que sea tu caso) vas a perder pasta sí o sí. No te prives, por tanto, de lo necesario, pero elige bien dónde y cómo gastar.
  • Aprende algo del idioma de los países que quieras visitar. Siempre que sea posible, conviene haber memorizado expresiones para saludar y despedirse, pedir un café o preguntar una dirección. Psicológicamente estarás menos aislado, y la gente autóctona te lo agradecerá. ¿O es que no nos encanta cuándo los guiris nos preguntan con su acento tan simpático?
  • Duerme y come bien, pero no en lugares caros. Albergues juveniles u hostales, así como tirar de couchsurfing o de la hospitalidad de amigos son las mejores opciones. Puede que algún día, por desconocimiento(o desesperación) te veas obligado a recurrir a la comida basura. Intenta que sean los menos posibles; el cambio de moneda puede que no sea a tu favor. Recuerda: supermercados hay en todas partes.
  • Planea tu ruta, dejando siempre hueco a la imaginación e improvisación. (prima dixit: En mi caso, si no es por Claudia, no hubiese llegado a ningún sitio). Se trata de un ejercicio ingrato, que lleva tiempo y que se realiza medio a ciegas. Pero para aprovechar bien los viajes, interesa pillar vuelos baratos en el destino de ida y en el de regreso y asentarse en ciudades bien comunicadas con el resto (con estación de bus y tren, p.ej). Ahora bien, cuenta con la posibilidad de perder un enlace, de perderte en cualquier sitio, o, simplemente, de quedar sorprendido y querer prolongar tu estancia una noche más. Al fin y al cabo, estás para disfrutar, no cumples ninguna obligación que te obligue a atarlo todo.
  • Dedica parte del tiempo a organizarte. Te cundirá más todo lo que hagas. Con mapa y conexión a Internet se puede llegar a cualquier parte. Más vale parar un par de horas a aprenderse la ruta y decidir qué hacer a perder tardes o mañanas enteras dando vueltas en círculo (y que suerte que tus amig@s no puedan pedir el divorcio, para aquellos que nos orientamos mal).
  • La gente es más importante que los lugares. Trátala bien.
  • Sí quieres empaparte al máximo de los lugares que visitas, respeta sus horarios y costumbres. Puede ser que te mueras de hambre y no te den de comer, y sí, será por tu culpa.
  • Inmortaliza tus pasos. Haz fotos, toma notas, socializa. Tu viaje durará el tiempo que dure; que su recuerdo lo haga toda la vida solo depende de ti. Además, con el tiempo te darás cuenta de la cantidad de cosas que pasaste por alto o de las que te habías olvidado, pero que habías captado de una u otra forma.
  • No te rajes. No te ralles. Sí, a todos nos gustaría haber organizado todo mejor, pero dadas las circunstancias, no fue posible. No le des más vueltas. Y sí, puede parecer que la gente te mira raro en este lugar tan extraño, pero no te lo tomes como algo personal. Disfruta del privilegio de no ser conocido por nadie y de poder meter la mata sin que te juzguen de por vida.
  • Recuerda: allí las cosas funcionan de otra manera. Ni mejor, ni peor, tan solo de forma diferente. Abre bien los ojos, entierra tus prejuicios y ve dispuesto a aprender de todo. Lo que veas te servirá incluso para valorar las cosas buenas de tu casa, te lo digo por experiencia.
  • Cárgate de recuerdos, anécdotas y experiencias, no de cachivaches. Lo material se deteriora, o en su defecto te lo pueden perder en un aeropuerto. Lo otro no te lo quitará nadie nunca.
  • Pásalo bien. Al fin y al cabo, para tienes pocos días y para eso has venido, ¿no?

El escritor Miguel Delibes calmaba su conciencia compartiendo sus viajes por escrito. Sostenía que, casi siempre por el mismo motivo que se mueve el mundo, muchas personas se tienen que conformar visitando los distintos lugares del mundo mediante la lectura. Espero que ese no sea vuestro caso. Mas si lo fuera, asumiendo mi rol privilegiado, os recomiendo las próximas entradas Entrerraíles de este blog.

Y a todos, con más o menos tiempo y dinero, os animo a que pongáis pies en polvorosa en cuanto tengáis oportunidad. Aunque solo sea para demostraros que vuestro mísero terruño sigue siendo el mejor lugar del mundo. Seguro que os lleváis más de una sorpresa.

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